Tenía mucho temor de que llegara la noche.

Una breve entrevista a modo de catarsis con Doris Caqui.
Su esposo fue desaparecido hace un cuarto de siglo.


Estaba desconsolada. No paró de llorar hasta las 3 de la mañana. Le hacía falta su papá
, cuenta Doris Caqui, al recordar a su hija, Tania, la noche anterior a esta entrevista. Las lágrimas que brotaron de sus ojos, no eran por las imágenes agobiantes que la apresaron durante mucho tiempo. Fueron por el detalle de escuchar el nombre ‘Teófilo Rímac Capcha’ en un conservatorio, al interior de su universidad, como una de las tantas víctimas durante la violencia política que vivió el Perú en la época del terrorismo. Teófilo nunca, nunca perteneció a ningún partido terrorista. No tenía ningún compromiso con Sendero Luminoso.

Doris Caqui es la viuda de Teófilo Rímac. Viuda por convicción y resignación: sin velorio, pero con lágrimas; sin ataúd, pero con demasiado peso a cuestas que cargar; sin muerto, pero con realismo y desprendimiento. Este 23 de junio se cumplen 25 años de búsqueda a Teófilo. Cuatro días antes de la fecha yo le dije: ¿No será tal vez, momento de salir a otro lugar? Están desapareciendo a los líderes y uno de ellos eres tú. Caqui recuerda el momento y lo relata mirando directamente a los ojos a sus entrevistadores. Sin embargo, sabe también, que en aquel momento, sus palabras guardaban mucho de profético y triste destino: intuición femenina y gallarda que lleva consigo. La desesperación en la que recayeron todas las personas que perdieron un ser querido injustamente es incalculable, es inhumana. Así pasaba los días Doris Caqui, tocando puertas, retando tiranas autoridades, pidiendo clemencia, huyendo con sus hijos. Cerro de Pasco se convirtió en un purgatorio de almas que penaban en vida: Tenía mucho temor de que llegara la noche. Caminamos como palomitas  (su mano en el cuello)  con el corazón queriendo saltar y salirse.

Es una de las últimas noches de junio y Lima empieza a acobardar a la gente bajo prendas  abrigadoras. Doris Caqui ha asimilado su lucha como un estilo de vida. Hoy viste ropa de luto —tal vez como todos los días— bufanda y saco oscuro. No lleva un gramo de maquilla ni aretes. Tiene las cejas muy delgadas y un sencillo peinado raya al centro. Caqui no usa ninguna sortija del señor Rímac, pero un tierno gancho rojo en su cabello parece resguardarla. Cae sobre el rostro de esta mujer, una luz tenue que genera una sombra suave. Una sombra peregrina como su andar durante todos estos años. La noche del lunes 23 de junio de 1986, varios militares irrumpieron en su hogar en Cerro de Pasco y golpearon a su esposo. En casa, la pareja y los niños. Al mirarlos, ninguno lloraba, yo creí que mis hijitos se volvieron mudos. Los pequeños estaban en shock, con los ojos desorbitados, no veía ninguna lágrima en ellos.

Doris Caqui durante una de sus marchas incansables. (foto: Qatary)

Si no exigimos justicia estaríamos dejando su futuro, el futuro de ustedes, en manos de gente como esta (que asesinaron a su esposo). Guste o no, Doris Caqui tiene ya, un carrete instalado en su memoria, al que pone play (automático e inconsciente) y se atormenta de imágenes y narra, locuta. Su mirada sincera parece perderse en el vacío, empieza a hablar sin detenerse y de pronto, acongoja su rostro, lanza un discurso sin control y mil veces repetido: he recolectado testimonios suficientes para sustentar con pruebas quienes son los culpables del asesinato de mi esposo pero, la impunidad sigue vigente. Hay muchos casos de desapariciones archivados, el Estado sigue burlándose de nuestros sentimientos. Esta no es una vil parodia de dolor. El reloj en la vida de esta mujer se detuvo y con ello, se le evaporó la mitad de su corazón: yo no veía las horas avanzar.

Conoció a Teófilo Rímac cuando era su alumna en la universidad: yo estaba enamorada no sólo de mi esposo, sino, de todo lo que hacía él. Ahí radica la fuerza de su lucha y el orgullo con que contiene cada lágrima que pretende escapar. Teófilo antes de morir me ha enviado  (con un compañero) un mensaje: que nunca me arrodille ante nadie. Caqui se queda sin voz, se quiebra al contar las torturas que vivió su esposo. Han jugado fútbol con él dentro de un costal, le han destrozado toda la mandíbula, le han roto las costillas. Caqui ya no soporta más. Brotan de sus ojos lágrimas inextinguibles que, de seguro hoy, ya carecen de sal. Le han introducido el falk por la boca hasta arrancarle y destrozarle la cara. Le han introducido el mango de la escoba por el recto y Teófilo no ha podido soportar todo eso. No ha podido. Doris Caqui se seca las lágrimas con sus manos corajudas que fulgen de pañuelo. A Teófilo Rímac lo desaparecieron los militares.

About these ads
    • Mujeres Artesanas
    • 9/08/11

    Dios mio, esto es solo un testimonio, asi como ella cuántas personas vivieron y siguen viviendo ante la frialdad e indiferencia de las autoridades y de nostros mismos como sociedad?. Por dios que verguenza como ciudadanos que NO HACEMOS NADA POR PRESIONAR a las autoridades para “devolverles” lo que los asesinos le robaron: Creer en cada uno de nosotros y sentir la solidardiad de cada uno de los millones de peruanos y peruanas que somos.
    QUE PAPEL sigue jugando la prensa para ayudar el alcance de la justicia? ¡porque unos cuantos si que logran justicia e incluso asu medida y otros miles de miles de peruanos que fueron destrozados de cuerpo y alma, no alcanzan esta justicia ¡que hace falta por favor?. ¡como se puede hablar de RECONCILIACION si nisiquiera podemos devolverles AMOR, ESPERANZA como para inicir un proceso a ese camino de reconciliación?. De lo contrario esa palabra suena a vacia o a burla.
    Como podemos dormir, comer y beber si estas familias estan destrozadas y la JUSTICIA de reojos se escapa y quiere implar esa IMPUNIDAD. ¿¿asi?= no habra reconciliacion humana, por dios que si!.

    • Existen muchos más casos. Lo sabemos. Es Caqui, una valiente luchadora e incansable madre (y esposa) que, con sus lágrimas, nos hace recordar lo pequeños e inútiles que somos frente a su sufrimiento. La mejor forma de decirle, “estamos aquí, contigo”, es así: desde esta sincera ventana donde podemos alzar la voz y agradecerle por su gallardía, coraje y ejemplo. Para agradecerle, también, por hacernos recordar toda la sarta de injusticias que se cometieron años atrás y, sin lugar a dudas, pedirle que no desmaye.
      Un fraterno abrazo Mujeres Artesanas.

  1. Gracias Fabricio, por recoger mis dolores, penas y tragedias, gracias mujeres artesanas como yo, como ella y como todas, sigamos adelante y avancemos que el tiempo es muy corto.

    • No hay nada que agradecer Doris. Si algunos hemos aprendido a empujar el carro con coraje ante la adversidad es porque recordamos a personas como tú que jamás desmayan. Un abrazo,

  2. Que no quede la solidaridad solo en el papel unamonos cuando de recordar y hacer memoria en las calles se nos llame, solo asi unidos lograremos que los gobiernos de turno piensen en poner las leyes contra la impunidad a favor del pueblo.

  1. Aún no hay trackbacks

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.089 seguidores

%d bloggers like this: